lunes, 24 de enero de 2011

La verdad sobre el (no) fin del mundo

Nosotros somos mucho de hablar del fin del mundo. Y no sólo esas noches en las que te tomas unas copichuelas y se te ocurren las ideas más tontas (te pones piripi, que diría mi madre), sino a diario, comiendo o mientras vemos Física o Química. Son tan interesantes nuestras disertaciones sobre el tema que arrastramos a las personas de nuestro alrededor, las cuales se lanzan a aventurar teorías. Por supuesto, en una de esas animadas charletas no ha faltado el comentario sobre la supuesta llegada del final en 2012, habiendo desembocado en la siguiente y aparentemente verdadera conclusión.

En 2012 no se acaba el mundo. Ea, lo sentimos, por mucho que el calendario Maya prediga que el nosequé de Diciembre del año que viene Game Over, no es así. Y tenemos la prueba irrefutable. Simplemente mirad el susodicho calendario.
 ¿Lo veis bien? Pues imaginad a los creadores. Visualizad al astrólogo maya con un diseñador y artista maya. Es el día de ver cómo ha quedado el calendario antes de enseñarlo a la opinión pública. Y claro, ocurre esto:

-          Ha quedado muy bonito, sí, muy bonito.
-          ¿Verdad? Además está pensado para sacarle partido comercial, hacer chapas, tazas, etc…
-          Si, si, ha quedado muy molón, pero le veo un problemilla. Es un poco pequeño, ¿no?
-          ¿Cómo pequeño?
-          Sí, pequeño. ¿Qué años abarca?
-          Del 3114 a.C. hasta el 2012 d.C.
-          ¿Qué significa la “C”?
-          Cristo.
-          ¿Quién es Cristo?
-          No lo sabemos, pero el oráculo nos hizo poner eso.
-          Bueno, pues nada. Como sea, pero es poco.
-          ¿Poco, hasta el 2012?
-          Poco poquísimo.
-          Pero muchacho, ¡que quedan 5000 años!
-          Ya, pero nosotros queremos que dure para siempre…
-          Eso se lo explicas a los que tengan que tallar luego los pedruscos con el calendario de marras. Menudo trabajazo, quita, quita. Así, de tamaño medio, es más manejable.
-          ¿Y no hay otra solución?
-          Mmmm, no sé. Bueno, mira. Vamos a hacer una cosa. Dejamos este como está, nos tomamos un descanso y al volver hacemos otro que dure 5000 años más. ¿Vale?
-          Ok, eso está bien.
-          Perfecto entonces, saca el Saka y el maíz y vamos a merendar, luego seguimos.

Y claro, una cosa llevó a la otra, la merienda se convirtió en merienda cena y luego derivó en fiesta parda. Al día siguiente se presentó el nuevo calendario y ante su éxito lo de fabricar otro se dejó correr, y así hasta nuestros días.

Esto tuvo que ser así, seguro. Y nosotros ahora dándole vueltas al temita…

3 comentarios:

  1. Por no hablar de la coquita que tomaban en aquella época. Seguro que para el día siguiente no se acordaban ni de quién lo había dibujado

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  2. Que genial... Vale, me quedo mucho más tranquilos. Este blog hace un favor a la sociedad con artículos como éste.

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  3. Hombre, es que nos debería contratar el Gobierno como servicio público.

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